Miedo al dentista

Identifica la razón de tu miedo y analiza la situación. Esto es muy importante. ¿Has tenido alguna visita al dentista que pueda haberte causado un trauma? ¿Qué es lo que dispara tu ansiedad, la oficina, el olor a dentista, el sonido del taladro? Quizás sea tu miedo a lo desconocido o tal vez al costo.

Tómate el tiempo de buscar un dentista que te agrade y en el que puedas confiar. Pregunta a tus amigos acerca de la persona que está a cargo de sus dientes. Pregúntales qué clase de trabajos dentales ha hecho. Cuál fue su experiencia con ese tratamiento, la cantidad de dinero que gastó, cuán bueno es el dentista a la hora de controlar el dolor o para hacer que el paciente se sienta relajado y confortable.

Llama a la escuela dental o universidad de tu ciudad por referencias. Si el problema es el dinero, estas instituciones usualmente ofrecen tratamiento de buena calidad por un precio reducido.

No pospongas tu visita al dentista. Mientras más veas a tu dentista, habrá menos que hacer. Una limpieza profesional dos veces al año previene muchos problemas.

Si no quieres escuchar lo que está pasando, lleva tu música al dentista. Siéntate, coloca tus audífonos, cierra tus ojos y concéntrate en la música. Cuida de apagar el aparato cuando se te pida. Escuchar música alivia el dolor.

Acepta el hecho que lo que más te asusta es lo desconocido. Las herramientas que manejan los dentistas pueden ser atemorizantes. Antes que tu doctor haga algo en tu boca, pregúntale lo que está haciendo y qué herramienta va a utilizar.

Reconoce el hecho que el dentista está ahí para ayudarte. La persona que viste en bata blanca o de ositos está allí porque estudió para eso y que no emitirá un juicio acerca de tu salud oral ni tampoco acerca de ti como persona. Lo único que desean es ayudarte a mejorar la salud de tus dientes.

Recuerda que tienes el derecho a irte. Si no te agrada el dentista que tienes ahora, es más que correcto irse. El primer paso es encontrar un dentista que realmente te agrade y en el que puedas confiar. Recuerda que estás pagando por esto.

Relájate inhala lentamente y expande tu abdomen hasta contar cinco. Mantén el aliento por diez segundos y exhala contando hasta ocho. Repite este procedimiento cada vez que sientas que el nerviosismo se quiera apoderar de ti.

Lávate los dientes y usa hilo dental. Una de las razones por que la gente no va al dentista es porque no se lava los dientes tan a menudo como debería. Nadie se ve por dentro hasta que vas al dentista. Pregunta a tu dentista por formas de lavarse los dientes eficientemente y pide que te aconseje un cepillo de dientes especial para ti. Quizá también desees que te aconseje una pasta de dientes que se adapte a tu ritmo de vida.

Existe poco o nada de dolor asociado a los tratamientos dentales hoy en día. La anestesia que se usa es profunda y entumece la región en la se trabaja. Existe inclusive anestesia para la anestesia. De este modo, el paciente no siente la inyección que realmente entumecerá sus dientes. Muchos dentistas también usan óxido nitroso. Este tiene un efecto relajante y aumenta el umbral de dolor del paciente.

Consejo de un paciente aterrorizado: Algunos profesionales no admitirán que algunos pacientes no pueden ser anestesiados. Esto es un hecho. Si tu dentista no cree que el dolor es un problema para ti, busca uno que esté dispuesto a trabajar contigo en ese aspecto.

La anestesia no es siempre 100% efectiva para el 100% de la población. Si tienes miedo de sentir dolor, exprésalo claramente a tu médico. Cuéntale también de tus experiencias pasadas y, si recuerdas con precisión, la forma en la que procedió al anterior dentista. No tengas miedo de buscar o cambiar de dentista hasta que encuentres uno que te tome en serio y desee trabajar contigo para aliviar el dolor.

Si todo lo demás falla, es posible que el dentista haga su trabajo mientras tu te encuentras bajo anestesia completa. Pregunta a tu dentista o a un hospital para ver cuáles son tus opciones. Es caro, pero es mejor que perder tus dientes.

Fuente:wikihow.com

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2 Respuestas a “Miedo al dentista

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