Da vinci y la odontología

Da vinci fue artista y anatomista. Comenzó a estudiar la boca y los dientes ya que estos le servían para dar carácter a sus personajes tallados en mármol o plasmados en lienzos y murales. Estudió la composición del cuerpo humano, los músculos, huesos, nervios y vasos de la cara. Además contabilizó el número de dientes y su disposición, con esto conoció las consecuencias fisonómicas de la desdentación, las arrugas, rictus y vacíos.
Puede constatarse, por ejemplo, en el dibujo de cinco cabezas grotescas conocido como “Los Caracteres”, donde la cavidad bucal, los maxilares, los labios y los dientes (o su carencia) determinan el temperamento de cada una de ellas.
Leonardo da Vinci estudio el cráneo con gran detalle, llegando incluso a describir el seno maxilar 150 años antes de Nathanael Highmore. Describió con pormenores los dientes y por primera vez estableció distinción entre molares y premolares.
En la anatomía del cráneo y de los maxilares, de lo que no cabe duda, es de que Leonardo da Vinci fue el inventor de los cortes anatómicos y de la representación de la figura humana en diferentes planos. A la cabeza le dedicó varias láminas. En una de ellas se puede observar el nervio maxilar superior saliendo por el agujero mayor de la base del cráneo y emergiendo al exterior por el agujero suborbitario. Al lado, una representación de la yugular y la carótida con sus ramificaciones faciales. Es la primera representación que se conoce del sistema vasculonervioso de este territorio.

Muy interesantes también son sus cortes transversal y sagital del cráneo. En el primero (mezcla de uno y de otro) puede verse el interior de la cavidad craneana, el cigoma y los maxilares parcialmente desdentados (faltan los caninos y varios molares). En el sagital se observan el seno frontal y el seno maxilar. En la siguiente lámina nos indica el modo de abrir una ventana lateral para observar la cavidad del ojo y el seno maxilar.
De la relación entre una y otra cavidad dice: “El ojo, instrumento de la vista, está alojado en el hueco superior y en el espacio debajo de éste (el seno maxilar) hay un fluido que alimenta las raíces de los dientes. La cavidad del hueso de la mejilla es similar en profundidad y anchura a la cavidad que contiene el ojo en su interior y recibe venas en su interior a través de los agujeros”.

Con razón se dice que Leonardo da Vinci descubrió el seno maxilar, aunque la completa descripción del mismo la realizó Nathaniel Highmore en su obra “Corporis humani disquisitio anatómica” (1651).
Antes, también habían hablado de él Vesalio, Ingrassia, Eustaquio y Gabrielle Falopio. Highmore señaló las relaciones extremadamente delicadas del antro con las raíces de ciertos dientes y anotó la observación de una enferma a la que, tras la extracción de un canino superior izquierdo, le sobrevino la abertura del seno que se fistulizó en el alveolo vacío.

En otro corte antero posterior, Da Vinci nos muestra en el lado derecho de la figura la articulación dentaria y en el izquierdo el número y la forma de las piezas dentarias de una media arcada, cuatro incisivos, dos caninos, cuatro premolares y seis molares.
Se equivoca en la morfología de los premolares adjudicándoles dos raíces (o que en realidad representa más bien parece un molar de leche).
A fines de la edad media en Francia comenzó a surgir profesión de barbero y la profesión de cirujano como profesiones diferentes. Poco después ocurrió en Inglaterra, además en la época de los Tudor se formaron grupos, de reales de dentistas profesionales que surgieron de los barberos cirujanos.
A partir de esto se formó el “gremio de maestros cirujanos” en 1368(Inglaterra) y en 1462 se formó el mystery of barbers of London (compañía de barberos de Londres). En estas agrupaciones había varios cirujanos buenos pero a pesar de esto surgieron algunos inescrupulosos que sin ningún temor ejercían como cirujanos sin tener ningún nivel profesional. El número de cirujanos aumento después 1535 ya que muchos monjes fueron expulsados de sus templos, estos poseían conocimiento elemental acerca de medicina y cirugía.
Existía una rivalidad entre barberos y cirujanos en las cuales ambos bandos recurrían a la descalificación y gran cantidad de críticas de un bando al otro tendiendo este conflicto su clímax en el siglo XV. Esta rivalidad fue finalizada por Enrique VIII ya que este creo la Royal commonalty of barber –surgeons (la comunidad real de cirujanos barberos). Enrique VIII

les concedió la carta real en la cual delimitaba los campos de ejecución de cada grupo (cirujanos y barberos): los cirujanos ya no afeitarían ni cortarían el pelo y los barberos no realizarían más cirugías. Las únicas actividades las cuales estos compartían eran la extracción de molares, aplicar ventosas y sanguijuelas además de hacer sangrías. Pero la Royal commonalty of barber –surgeons también incluía entre sus miembros profesionales que limitaban sus actividades a solo sacar muelas, pues el libro de actas de 1551 señala que “John Brysket , el sacamuelas , ha sido admitido como miembro de esta casa “ .Podemos concluir que a mediados del siglo XVI había un grupo de gente en Inglaterra que ejercía la odontología y que disfrutaba de un estatus especial y ciertos privilegios adquiridos como miembro del gremio de cirujanos barberos .
La creciente profesionalidad de los cirujanos europeos durante el siglo XV y XVI es atribuible, en parte a los grandes avances realizados en el campo de la anatomía y, en parte, a la creciente demanda de especialistas, debido a las continuas guerras de este periodo. La incorporación de la pólvora en el siglo XVI que causaba que las heridas recibidas en el combate tendieran a ser más y más graves. Muchos profesionales cirujanos alcanzaron las más estatus dentro de la profesión médica, siendo aceptados como iguales a los doctores en la medicina de los más altos círculos.
El primer tratado importante en cirugía militar es Buch der Wun-Artzney (libro de cirugía de heridas) de Jerónimo Brunschwig (1450- 1533) introdujo un buen número de técnicas innovadoras, como la unión de vasos sanguíneos con ligadura y sutura para acercar los bordes de la herida. Para nosotros son de gran interés sus ilustraciones de instrumental de operación, que nos da una idea precisa del tipo de cirugía practicada en aquellos tiempos.
Brunschwig no da ningún consejo sobre la reparación o sustitución dentaria, a pesar de examinar las heridas de la boca y sus tejidos circundantes. Diseño un inteligente soporte para la barbilla en los casos de fractura de maxilares que consistía en una copa de cuero sujeta con cintas en la parte alta de la cabeza. Observo que cuando los maxilares sufren una fragmentación, se deben colocar de nuevo los dientes del paciente en su posición original y unirlos con alambre. Al mismo tiempo trato las luxaciones de los maxilares eligiendo para curarla los vendajes inmovilizadores.
Un cirujano de dudoso carácter moral que fue expulsado de varias ciudades Walter Hermann ryff (1500-1562) es importante por haber escrito un tratado de cirugía, Gross Chirurgey oder Vollkmmene Wundtartzeney (publicado en 1545 y en 1559) con magnificas ilustraciones de instrumentos usados en la odontología. A pesar que el texto no trataba de odontología Ryff incluye estas figuras en su libro, según dice, porque tenía intenciones de tratar las afecciones dentales en un volumen posterior, que desgraciadamente no pudo ser por su muerte prematura.
Teofrasto Bombasto von Hohenheim, más conocido como Paracelso (1493-1541) se adelantó en varios aspectos, a su tiempo. De la misma manera que Vesalio sentó las bases de la anatomía científica, Paracelso fue pionero de la terapéutica farmacológica. Hijo de un medico suizo, tenía una mente despierta y retentiva estas lo lanzaron a viajar por toda Europa, este recogía información de gente de toda condición como barberos, verdugos, gitanos, comadres y adivinos.
Paracelso fue nombrado profesor de medicina en Basilea en el año 1527, comenzó la realización de su cargo quemando públicamente los trabajos de Galeno y Avicena, y dando clases en alemán en vez de en latín, sobre hallazgos basados en su propia experiencia. Descartó el galenismo y la teoría de los humores cardinales (Hipócrates), sustituyéndolo por una terapéutica racional basada en su teoría de que las enfermedades tienen una naturaleza específica y pueden curarse también con remedios específicos. Opuso la química a la alquimia y descarto la urinoscopia, que era aún en ese entonces muy popular, también descarto el estudio del cielo como ayuda al diagnóstico y tratamiento. Paracelso recalcó que era la naturaleza quien curaba las heridas y no las intromisiones inútiles. Aumento el arsenal farmacéutico con valiosos fármacos, algunos de los cuales se habían importado hacia poco tiempo de América.
A pesar de que su influencia actual es escasa, Paracelso permanece para nosotros como un ejemplo significativo como investigador renacentista, que procede a la observación y experimentación directa, desechando todo lo que no era verdad comprobable y cuestionando siempre el principio de autoridad y las creencias irracionales de aquella época.
Andreas Vesalio convirtió la anatomía en lo que es todavía hoy: una ciencia viva y fundamental. En 1534 Vesalio entró en la facultad de la Universidad de Padua, ciudad que caía fuera del control papal y en la que la disección no estaba prohibida. Entre sus obligaciones como acusador público se encontraba la de realizar autopsias. En el año 1539 se le encomendó una nueva edición de Galeno, y a lo largo de su trabajo descubrió muchos errores, así como palmarias falsedades perpetuadas por los galenistas. Su conclusión fue terminante y así lo hizo constar: “Galeno nunca diseccionó un cuerpo humano recién muerto”.

Vesalio fue el autor de uno de los grandes tratados de anatomía de todos los tiempos, “De humani corporis fabrica”. Sólo una pequeña parte de la obra de Vesalio trata de las estructuras dentales, pero aquí el autor estuvo en desacuerdo con Galeno, manteniendo que los dientes no son huesos; sin embargo, compartió con Galeno la creencia de que los dientes continúan creciendo a lo largo de toda la vida de la persona, confundiendo con crecimiento la erupción que tiene lugar cuando se pierde el diente antagonista.
El primer alumno destacado de Vesalio fue Matteo Realdo Colombo que tomó libremente prestado de su maestro y otros autores, material que recopiló en su obra “De re anatómica”, publicada en 1559, año de su muerte. Sin embargo Colombo hizo algunos descubrimientos importantes; mientras diseccionaba fetos descubrió los folículos de los dientes, pudiendo así refutar la idea según la cual los dientes primarios se forman de la leche que el niño ingiere. A pesar de todo, perpetuó el error de Vesalio de que los dientes permanentes se forman a partir de las raíces de los dientes caídos.
La clara demostración de cómo se forman los dientes fue contribución de otro importante anatomista, Gabriello Fallopio.
Describió con pormenor el folículo dental, demostró que los dientes permanentes se desarrollan independientemente de los dientes primarios.
Entre los descubrimientos de Fallopio de relevancia para la odontología se encuentran los nervios trigémino y auditivo, y paladar duro y paladar blando
Eustachio personaje que se destacó por ser el primer anatomista dental, discípulo de Vesalio.Realizó importantes aportes, entre las que se encuentran la descripción de la trompa de eustaquio, nervio abductor, músculos de garganta y cuello.
Su mayor logro fue publicar “Liebellus de dentibus” (opúsculo sobre los dientes), el cual fue el primer libro dedicado exclusivamente a la anatomía e histología dentaria, cuyo contenido abarcaba Morfología, Histología, Fisiología dental con descripciones de la formación, irrigación dental, cámaras pulpares y crecimiento. Describió con detalle cada función de los dientes, explicando la relación con la estructura de cada uno de éstos. En 1552, ejerciendo como profesor, Eustachio completó su “Tabulae Anatomicae”, el cual era el conjunto de láminas dibujadas por el mismo, que permanecieron sin publicar en la biblioteca Papal, durante 162 años, siendo así publicadas posteriormente en 1714.
Ambrosio Paré además de crear su propio remedio contra el dolor producido por armas de fuego (compuesto por yema de huevo, aceite de rosas y trementina) y de aplicar la técnica de la ligadura de arterias a los muñones en amputaciones, también incursionó bastante en la odontología. Sus libros contenían mucha información respecto a esta ciencia. Sugirió estabilizar las fracturas de maxilares con ligaduras de alambre de oro. Las caries las trataba por cauterización con ácido, aunque no se menciona que tapara las cavidades. Los dientes rotos o los que sobresalían causando problemas los rebaja utilizando con instrumentos especiales. Reimplantaba dientes perdidos en accidentes poniéndolos de nuevo en su lugar afirmándolos con alambre a los dientes firmes continuos. Llegó a ofrecer el absurdo consejo de que en casos difíciles las encías de los niños se podían frotar con “el cerebro asado de una liebre”. Diseñó varios instrumentos para la extracción de dientes, unos para apartar las encías antes de la extracción (Lancetas), otros para arrancar las raíces (Poussoir) y varias clases de pelícanos. Sugirió que las extracciones de los dientes no deben realizarse con mucha fuerza, pues se corre el riesgo de sufrir una luxación de la mandíbula o conmoción cerebral u ocular, además de las hemorragias, fiebre, etc. Dijo que después de una extracción se debe dejar sangrar la herida para así eliminar los “humores mórbidos”.
Una de sus grandes contribuciones a la prótesis odontológica fue el obturador palatino que consistía en una lámina curvada de oro de tamaño suficiente parar cubrir el agujero en pacientes con paladar fisurado, de forma que encajara bien en el techo del paladar. En la superficie convexa se soldaba un pequeño clip en el que se podía introducir una esponja. Éste se introducía en la cavidad nasal, donde absorbía secreciones hinchándose y sujetando la lámina de oro en su sitio. Sin tratarse del aparato más estético ni sanitario, cerraba de forma satisfactoria la abertura permitiéndole al paciente comer, beber, y hablar con mayor normalidad.
En 1530 se crea el primer libro Artzney buchlein wider allerlei krankeyten und gebrechen der tzeen (Opúsculo de medicina para todo tipo de desarreglos y enfermedades de los dientes) dedicado exclusivamente a Odontología, fue escrito en Alemán, está dirigido a barberos y cirujanos que trataban la boca y no a los médicos con estudios universitarios.
Se basaba en escritos de Galeno, Plinio, Celso, Avicena y otros escritores clásicos y árabes, constaba de 44 páginas. Y los temas eran como el fresado de dientes careados y su empaste con oro, higiene oral, fumigación de los dientes con semillas de Beleño para destruir gusanos y extracciones.
El libro fue escrito en anónimo ya que la odontología era considerada una profesión de baja categoría.
Walter Ryff, cirujano de dudosa reputación, 14 años más tarde publicó la primera monografía para profanos sobre odontología, constaba de 61 páginas. Trataba de Instrucciones útiles sobre cómo mantenerse sano, fortalecer y revigorizar los ojos y la vista, con más instrucciones sobre la forma de mantener la boca fresca, los dientes limpios y las encías firmes. Está dirigido a un amplio público no profesional, se estimulaba la práctica de higiene y tratamiento dental.
En los siglos XV y XVI la práctica de la odontología en las Islas Británicas estaba anticuada. En el resto del continente la gente tenía una gran preocupación por sus dientes e higiene dental.
En 1517 el sacerdote médico Andrew Boorde publicó Breviarie of Heltbe muestra su mucho interés odontológico. Daba recomendaciones, tratamientos y remedios muy inútiles, pero en esa época le hacían caso al libro del sacerdote.
Hacían fumigaciones en la boca para expulsar el “gusano dental”.
Boorde no salvó muchos dientes con su publicación y sus tratamientos, pero quiso intentarlo, él decía “El diente es un hueso sensible, que estando en la cabeza de un hombre vivo tiene sentimientos, más que cualquier otro hueso del cuerpo humano; por lo tanto el dolor de muelas es un dolor extremo”. La dieta en clases sociales alta y medias eran muy rica en azucares y por esas comidas sufrían mucho por dolores dentales.
Philip Barrough creía como Boorde en las sangrías, en 1583 publica su libro The Metbode of Physicke, repite inalcanzablemente que los dientes son una corrupción de los humores. Estudiaba las úlceras de la boca como por ejemplo decía si era amarilla indica un exceso de bilis en el sistema, una blanca, demasiada flema, y así sucesivamente.
William Bullein, publica su libro Bulwarke of defence against all sicknesse, soarnesse and wounds that doe Dayly Assaulte Mankind. Que es un compendio que ayuda a la salud, higiene general y uso de hierbas curativas.
En ésta época la odontología como ciencia tuvo avances muy importantes. Hubo grandes personajes como Leonardo Da Vinci, Vesalio, Fallopio, Eustachio, Paré, entre otros que aportaron sus trabajos y conocimientos a la ciencia mundial, los que son muy relevantes hoy en día.
En el renacimiento, la invención del grabado y la imprenta con caracteres móviles fue de una enorme importancia para el desarrollo y la difusión del conocimiento.

Fuentes:
maxilofacialsanvicente.obolog.com/ ujaen.es historia de la medicina del renacimiento
revista-ciencia-tecnología.ucr/ Libro Historia de la Odontología, Malvin E Ring
buenastareas.com

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